Intervenciones psicológicas en adultos

Autoestima en Adultos

“…otra vez les he fallado, las cosas no me salen bien, por más que me esfuerzo, no me gusta nada de lo que me pongo, que mal me veo, encima soy incapaz de cuidarme, soy débil, los demás siempre me tienen que ayudar a hacer las cosas bien, porque no se como lo hago, pero todo lo hago fatal …”

¿Qué es?

Es la capacidad que tenemos para valorarnos a nosotros mismos y está relacionada con la autoconfianza, con la opinión general que tenemos de nosotros mismos y con el resultado a la hora de realizar diferentes actividades, con más o menos éxito.

La autoestima la tenemos todos de forma innata y se relaciona estrechamente con el bienestar. Es una medida interna personal y global, y puede variar a lo largo de nuestra vida. Ésta está ligada a cambios de nuestro entorno, de la sociedad, de la cultura, etc.

A lo largo de nuestro desarrollo, es decir, desde la infancia, vamos construyendo la autoestima. Se trata de un proceso continuo, por lo que puede ser muy variable. Lo que está claro es que la autoestima es cuestión de grado: todos tenemos algo de autoestima positiva y todos, sin duda, tenemos algo de autoestima negativa.

Por otro lado, destacar que no es lo mismo que la autoconfianza o autoeficacia. Mientras que la autoestima es una valoración global que hacemos de nosotros mismos, la autoconfianza se relaciona con objetos y metas concretas que nos proponemos en diferentes momentos de nuestra vida. La autoeficacia, por tanto, se refiere a la confianza que tenemos en nuestra capacidad a la hora de lograr una meta específica y puede ser diferente según el objetivo. Por ejemplo, puedo pensar que soy muy bueno jugando al futbol, pero tengo baja autoestima porque me gustaría estar en mejor forma física; sin embargo, confío en mi habilidad para golear al equipo contrario y ganar el partido (alta autoconfianza).

La autoeficacia se relaciona con la autoestima porque podría afectar de forma positiva o negativa a la misma.

Tipos de Autoestima

Según su signo, se habla de autoestima alta o baja, positiva o negativa y estable o inestable. Centrándonos en la que, probablemente, sea más importante para todos se puede hacer la siguiente clasificación:

  • Autoestima positiva:
    • “me gusta como soy”; “las cosas las hago bien”
    • nos sentiremos más capaces de hacer determinadas cosas
  • Autoestima negativa:
    • “no me gusta como soy”; “Las cosas las hago fatal”,
    • puede condicionarnos y evitar que realicemos determinadas actividades, pudiendo afectarnos seriamente en la manera de sentir y de comportarnos

 

Fuente: Guías de autoayuda, Servicio Andaluz de Salud, Conserjería de Salud y Bienestar, 2013

Consecuencias de una baja Autoestima

Significa tener una percepción negativa de uno mismo, lo que indudablemente llevará a limitar mucho la vida diaria. Entre otras cosas:

  • Buscar la aprobación de los demás constantemente, la opinión de los que nos rodea cobra especial relevancia
  • No me esfuerzo en conseguir las metas que me gustaría
  • Aislamiento social por temor a ser rechazado por los demás
  • Inseguridad en mí mismo
  • No expresar la opinión, aceptar lo que me imponen sin decir NO
  • Sentimientos de inferioridad
  • Sensación de infelicidad
  • Desmotivación
  • Estrés, nerviosismo, ansiedad
  • Dificultad en solucionar problemas, en la toma de decisiones
  • Culpabilidad
¿Se puede aumentar la Autoestima?

Sí, se puede mejorar. En cualquier momento podemos intentar sentirnos mejor con nosotros mismos. A base de constancia, trabajo y esfuerzo podemos conseguirlo. Algunos “trucos”:

  • Ser realistas con nosotros mismos
  • Cambiar los pensamientos negativos que tenemos sobre nosotros
  • Establecer metas realistas, alcanzables y relajar nuestra ansia de perfección
  • Aprender a aceptar las críticas
  • Practicar la asertividad, aprender a decir NO
  • Evitar las comparaciones
  • Hacer lo que nos gusta, tener aficiones, tiempo libre
  • Cuidarnos, dormir bien, hacer ejercicio físico,
  • Querernos

Aprender a cambiar nuestra “filosofía de vida” y a ser más indulgentes con nosotros mismos es posible y con ayuda psicológica podemos lograrlo.

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