Una siesta moderada podría mejorar la función cerebral en personas mayores

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  • Dormir una siesta de una hora por la tarde podría mejorar tanto la memoria como la claridad mental de las personas mayores, según un estudio en China realizado a 2.974 personas mayores de 65 años.
  • Los investigadores, observando los hábitos de sueño nocturno de los participantes y si hacían una siesta o no por la tarde, trataron de determinar si el hábito de la siesta tenía algún efecto en su función cerebral.
  • Las personas que durmieron una siesta moderada obtuvieron mejores resultados que los participantes que no durmieron por la tarde o que hicieron una siesta corta o demasiado larga, los cuales sufrieron una reducción de sus habilidades mentales.

Las funciones cognitivas son los procesos mentales que nos permiten realizar cualquier tarea, por ejemplo decidir si continuar leyendo esta noticia, qué ropa ponernos o qué cenar mañana. Gracias a ellas tenemos un papel activo en los procesos de gestión de los estímulos que recibimos; incluyendo la recepción, selección, transformación, almacenamiento, elaboración y recuperación de la información. Desde cómo hablar, a qué decir, a qué prestar atención o qué memorizar. Nos permiten entendernos a nosotros mismos, a los demás, al mundo que nos rodea… e interaccionar con todo ello. Es decir, gracias a las funciones cognitivas nos desenvolvemos en nuestro ambiente.

Está demostrado que diversos factores pueden afectar a estas funciones intelectuales. Hay veces en las que el deterioro cognitivo se produce sin ser causado por una enfermedad específica. En estos casos, la alteración de una o varias funciones intelectuales no produce ninguna distorsión importante en la capacidad de relación social, laboral o de la vida diaria. La mayoría de las veces, este tipo de deterioro “leve” se produce debido a la edad. A medida que envejecemos varias funciones cognitivas pueden verse afectadas: la capacidad para resolver problemas, para tomar decisiones, para inhibir respuestas…

Si bien el envejecimiento no se puede evitar, si podemos prevenir y/o retrasar este deterioro. La práctica de actividades, realizar ejercicio físico, llevar una nutrición adecuada, etc. pueden influir en que este desgaste cognitivo se retrase o sea mínimo. Uno de los factores a tener en cuenta es el sueño: dormir bien influye en nuestra salud y en la calidad de vida.

Un estudio reciente (Junxin Li y colaboradores, Journal of the American Geriatrics Society, feb. 2017) analizaron el sueño de una población de casi 3.000 personas mayores de 65 años. Los investigadores observaron los hábitos de sueño nocturno y diurno de los participantes, así como sus funciones cerebrales. El 57,7% de este grupo dormía siestas regularmente después del almuerzo, con una duración media de 63 minutos.

De esta forma, a lo largo de la investigación se pidió a los participantes que se sometieran a varias pruebas sobre su estado mental, tales como responder algunas preguntas sencillas y realizar algunos problemas de matemáticas básicas. También intentaron memorizar palabras y copiar dibujos de objetos geométricos sencillos.

Las conclusiones fueron que los participantes que hicieron una siesta moderada (de 30 a 90 min) rindieron mejor en las pruebas de la función cerebral que los que no hicieron siesta. También obtuvieron mejores resultados que los durmieron una siesta corta -inferior a 30 min- o larga -de más de 90 min-. La reducción de las habilidades mentales en estos grupos llego a ser 6 veces mayor frente al grupo que dormía la siesta de 30-90 minutos.

En resumen, en personas mayores de 65 años, dormir una siesta diaria con una duración de 30 a 90 minutos está asociado con un mejor rendimiento de la función cognitiva general. Pero hay que tener en cuenta algunas matizaciones, sobre cómo debe ser esta siesta:

  • Se debe dormir justo después del almuerzo , bien distanciada del sueño nocturno.
  • Adoptar postura cómoda, mejor si es acostado, evitando los cabeceos en el sofá.
  • Con una siesta al día es más que suficiente, evitar dormitar a última hora del día.

Además es importante que las personas mayores realicen actividades mentales para entrenar las funciones cognitivas, jugar a las cartas, leer, hacer sudokus o jugar al ajedrez pueden ser algunos ejemplos.

Los expertos en medicina del sueño afirman que deben compaginarse con actividades físicas al aire libre y/o con luz natural a lo largo del día, favoreciendo el contraste noche y día, de esta manera se regula el ciclo de sueño-vigilia, garantizándose un adecuado periodo de sueño nocturno a la vez que se previene la aparición del temido insomnio.