Este está siendo, sin duda, un año de lo más atípico. La irrupción del coronavirus ha causado una revolución inesperada en muchos, incluso diría, en casi todos nuestros hábitos mas arraigados: vacaciones, reuniones familiares, fiestas, viajes…. Sin embargo, el cambio tal vez más contundente ha sido la forma de trabajar, con la entrada en escena del teletrabajo. Con la llegada del trabajo telemático, los horarios se flexibilizan, permitiendo (o imponiendo, en ocasiones) otras costumbre y hábitos.

Una de las consecuencias del confinamiento iniciado en marzo fue la incidencia en los horarios de sueño, ya que algunas personas experimentaron un verdadero caos debido a un horario de descanso más flexible. Pero este cambio también tiene sus consecuencias: nuestro ritmo de sueño exige regularidad, nuestra biología clama un horario.

Si no seguimos una rutina de sueño adecuada, lo más probable es que finalmente paguemos las consecuencias: insomnio, trastornos del ritmo circadiano…. y estas consecuencias afectan directamente a nuestra calidad de vida.

En Sueño Galicia somos conscientes de lo que está pasando, pues nuestros pacientes son un ejemplo de ello. Por eso insistimos en la necesidad de respetar los horarios de sueño adecuados y de dormir la cantidad de horas que necesitamos.

Pero, a pesar de esta revolución que ha llegado con el Covid-19, hay uno de los “ritos” habituales de la sociedad que parece que no se ha visto alterado: el cambio al horario de otoño. Este fin de semana, en la madrugada del sábado al domingo, nuestros relojes deberán retrasarse una hora. A las 3:00 serán las 2:00.

Este cambio de horario -en el que ganamos una hora de sueño- es, aparentemente, más llevadero que el de primavera, donde se nos quita una hora para dormir. Sin embargo, las estadísticas informan de que un 4% de los españoles le cuesta más adaptarse al cambio de horario de invierno que al de verano. En cualquier caso, ese pequeño pero importante cambio en nuestra vida puede producir algunas molestias que, dependiendo de la sensibilidad personal, pueden ser más o menos importantes. Entre ellas destacan las cefaleas, la fatiga, los cambios de humor, la somnolencia o el insomnio, entre otras.

Pero, sin duda, conseguiremos adaptarnos una vez más. Eso sí, es muy importante respetar los horarios y la regularidad, realizar ejercicio físico, evitar las pantallas antes de dormir….

Como siempre, cuidemos nuestro sueño…….

……porque dormir bien, no es un sueño

SUEÑOGALICIA