→ Adicción al tabaco en Adultos

“ …estoy fumando mucho, no sé porque no consigo dejarlo. Se que me produce tos, y que me gasto un dineral, además….qué pasa con el dichoso cáncer, ya son demasiados años… los niños no deberían verme fumar, que mal ejemplo…”

Aunque el tabaquismo ha ido reduciéndose paulatinamente en los últimos años, aún hay un número elevado de fumadores, tanto hombres como mujeres. Se estima que más de la mitad de los fumadores (67%) quiere dejarlo, mientras que casi la mitad (45%) lo ha intentado ya varias veces, sin lograrlo. El tabaco no aporta NADA beneficioso y afecta a todos los ambientes: laborales, familiares…

Muchos fumadores que intentan dejar de fumar y no lo consiguen a la primera consideran su fracaso como expresión de la característica frase “me falta fuerza de voluntad”. Sin embargo, la realidad es que la capacidad para dejar de fumar no depende de una característica del sujeto o de una parte de su personalidad. Depende de que sepa cómo hacerlo.

Dejar de fumar no es fácil. Se trata de una conducta compleja que, en algunos casos, lleva años asentada en las personas formando ya parte de un hábito establecido. Por otro lado, dejar de fumar muchas veces es percibido por el sujeto como un reto a su autoestima y autoeficacia. Tanto es así que algunos de los fumadores, cuando logran dejar de fumar y mantenerse abstinentes, describen que una de las principales mejoras y satisfacciones logradas en su cambio de vida es la percepción de una mayor seguridad en sí mismos, una mayor capacidad y una mayor autoeficacia.

¿Por qué se Fuma?

Lo más habitual es comenzar en la adolescencia y poco a poco aumentar la cantidad, haciendo que la adicción se vaya consolidando. Esta situación está determinada por muchos factores, entre ellos biológicos, psicológicos y sociales. La droga que hay en los cigarrillos, la nicotina, tiene un poderoso efecto psicofarmacológico sobre el sistema nervioso central, produciendo satisfacción, placer, disfrute, etc. Es decir, sensaciones muy positivas.

Al igual que otras drogas, también produce efectos secundarios: tolerancia (se requiere aumento de la dosis para conseguir el efecto) y síndrome de abstinencia. Sin embargo, la sustancia en sí no es suficiente para explicar la dependencia, sino que hay que valorar a la persona en su conjunto, su entorno, su biología y sus factores psicológicos.

Beneficios de dejar de Fumar

Los resultados positivos de dejar de fumar son prácticamente inmediatos, afectando al nivel físico, mental, social, familiar, económico,  laboral, etc.

Se afirma que dejar de fumar reduce en un 50% el riesgo de muerte prematura en los primeros cinco años de abstinencia. Son tantos los beneficios que es absurdo no intentarlo, sino que animamos a los fumadores a aceptar el reto y dejarlo.

Fuente: guía clínica para ayudar a los fumadores a dejar de fumar, Elisardo Becoña, Socidrogalcohol, 2004

Programa psicológico para dejar de Fumar

Fumar no es una conducta aislada, sino que forma parte de la biografía del fumador. Esta conducta ha podido llevarse a cabo desde hace años, estando totalmente integrada en sus rutinas diarias.  Y es que muchos hábitos y actividades diarias se asocian al tabaco, como tomar un café, fumar después de comer, al salir del trabajo, la pausa de la mañana o la cerveza con los amigos.

Por ello, dejar de fumar pasa por cambiar ciertos hábitos y costumbres, algo que requiere un proceso de aprendizaje. El apoyo psicológico es fundamental, porque muchas veces con la voluntad no es suficiente, y es imprescindible para iniciar el cambio.

¿Cómo es el programa?

Se trata de un programa multicomponente, con tres grandes frases que se distribuyen entre 6 y 8 sesiones:

  • Preparación para dejar de fumar
  • Abandono del tabaco
  • Mantenimiento de la abstinencia

Se abordan los diferentes aspectos de la dependencia, tanto en el ámbito físico como social y psicológico.

Las sesiones son individuales y tienen una duración de entre 45 y 60 minutos. También se ofrece un formato grupal (solicitar información). Independientemente de la modalidad, todas las sesiones se desarrollan en un ambiente de respeto, empatía, honestidad y comprensión para ayudar a que la persona pueda conseguir dejar de fumar.

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