El descanso nocturno es una necesidad inherente a cualquier ser vivo, por lo que los problemas relacionados con el sueño pueden afectar a otros ámbitos de la salud

Cualquier alteración del sueño que lleve a su reducción o fragmentación puede tener un impacto negativo en la salud y bienestar de una persona. Así, el insomnio, los movimientos periódicos de las extremidades durante el descanso o la apnea del sueño se han relacionado en diversos estudios con el riesgo de deterioro del sistema cardiovascular. Así lo indica un estudio reciente realizado por el Colegio de Medicina de la Universidad Nacional de Seul y publicado por Jornal of Stroke. Y es que estos trastornos inciden directamente en el sueño no REM, conocido por ser la fase protectora del aparato cardiovascular durante el descanso nocturno.

El sueño se organiza en forma de sucesiones cíclicas entre dos fases: REM y no REM (NREM). La primera fase conforma el 20% del sueño total de un adulto y se caracteriza por cambios bruscos en la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Por su parte, el sueño no REM ocuparía el 80% del sueño restante y durante el mismo se produce una reducción de la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Estos ciclos entre las diferentes fases están regulados por el sistema nervioso central.

A pesar de que los factores de riesgo que mayor incidencia tienen en los accidentes cerebrovasculares están relacionados con la presión arterial, la diabetes, el tabaquismo o la inactividad física y una dieta no saludable, estudios recientes han demostrado que también las patologías del sueño pueden ser un elemento a tener en cuenta. Especial mención requiere la apnea del sueño.  Esta patología se refiere al cese en la respiración durante más de 10 segundos en el sueño, repitiéndose varias veces a lo largo de la noche. La apena del sueño y el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular comparten factores de riesgo como la hipertensión, el tabaquismo, la vejez, la obesidad y el sexo masculino.

Sin embargo, como ya se indicaba, cualquier alteración del sueño puede aumentar el riesgo a sufrir un trastorno cerebrovascular y no solo la apnea del sueño. La reducción en la duración del descanso, la deficiente calidad del sueño o el insomnio son otros factores de riesgo potencial que también deben tenerse en cuenta. Por ello, la detección temprana de estos problemas nocturnos y su tratamiento son esenciales para reducir este riesgo que relaciona las alteraciones del descanso con la probabilidad de sufrir un accidente cardiovascular. Si sufres algún trastorno relacionado con el descanso, en Sueño Galicia encontrarás el centro de tratamiento donde diagnosticarlo y ponerte en manos de los mejores profesionales. Porque dormir bien no es un sueño.