Insomnio en España

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El insomnio es la enfermedad de sueño más frecuente en la población general. Un porcentaje muy importante de la población adulta padece en algún momento de su vida este problema. El insomnio se manifiesta como la dificultad de conciliar o mantener el sueño y como la percepción de una calidad no restauradora del sueño. Una de las manifestaciones más importante del insomnio se aprecia en el gran gasto de la población en la compra de medicación. Así en estados Unidos el gasto se estima por encima de varios billones de dólares al año. A este gasto además se suman los gastos indirectos causado por el insomnio, calculados en más de 30 billones de dólares anuales.

Aun así, la importancia que se le concede al insomnio es escasa, siendo los avances en el reconocimiento de las consecuencias y de su adecuado diagnóstico, evaluación y tratamiento insuficientes.

El problema del diagnostico es complejo, puesto que puede ser considerado como una patología por si misma o como un síntoma asociado a un trastorno físico o psíquico. Hay que tener en cuenta que numerosas patologías mentales cursan con insomnio, siendo las más relevantes los trastornos de ansiedad y la depresión.

El consenso basado en estudios de la población general indica que aproximadamente el 30% de la población adulta comunica síntomas de insomnio, tal como se deduce del estudio epidemiológico llevado a cabo por el grupo de Ohayon en 2002.

Un estudio del mismo autor y de Teresa Sagales, 2010 analiza la prevalencia del insomnio en la población española. A través de entrevistas telefónicas a un grupo de 4065 individuos mayores de 15 años, se obtuvo una cifra similar, el 20,8% de la población refiere sufrir algún síntoma de insomnio durante al menos tres noches por semana. Esta incidencia es mayor en mujeres que en hombres ( 23,9% frente a 17,6%) e incrementa con la edad. Retraso en la hora de acostarse y levantarse, horario irregular de sueño y alucinaciones hipnogógicas son los problemas que se relatan con mayor frecuencia. Los participantes que refieren un sueño no restaurador suelen alargar el sueño de día y una quinta parte usan medicación para facilitar el sueño.

Los pacientes con insomnio frecuentemente se quejan de fatiga, disminución de sus habilidades de concentración y atención afectación cognitiva, estado de ánimo bajo y en general un deterioro en el funcionamiento personal durante el día.

El insomnio, tal como se menciona en el estudio, se incremente durante la vejez, con el aumento de problemas médicos y psiquiátricos así como una tendencia al sedentarismo. Las mujeres, personas desempleadas, divorciadas y en ocasiones con menor grado de educación, son los grupos poblacionales que con más frecuencia padecen insomnio.

Las consecuencias del insomnio más importantes se reflejan en la vigilia, es decir, de día, reflejando en general un deterioro de la calidad de vida. Sin embargo son importantes las consecuencias laborales, aumentando el absentismo y se registra una mayor frecuencia de accidentes laborales. También es importante tener en cuenta las consecuencias académicas en estudiantes, donde se registra un menor rendimiento académico.