¿Dormimos de una determinada manera por ser como somos, o somos de una manera por nuestro horario de sueño?

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El sueño es una necesidad fisiológica inherente a la vida, es necesario y obligatorio dormir para vivir. Para tener una vida de calidad debemos tener un sueño de calidad, siendo esta calidad un concepto subjetivo, que valoramos cada uno, teniendo en cuenta factores como profundidad , duración, el carácter reparador, si ha habido despertares, sueños, etc.

La calidad del sueño es tan importante que es uno de los temas más habituales de conversación, ya que todo el mundo en algún momento ha hablado sobre su sueño, y es muy común comenzar el día con frases como “que bien he dormido hoy”, siendo sinónimo de un sueño reparador.

Pero, ¿Cuanto debemos dormir para estar “frescos como una rosa” a la mañana siguiente?. Preguntando a los experto en medicina del sueño obtendremos probablemente una respuesta similar a “ la necesidad de sueño es la cantidad óptima de sueño necesaria para mantenerse alerta durante el día”. En fin, que eso no es nada novedoso. Recurriendo a las estadísticas se obtienen datos medios que calculan que los adultos dormimos entre 7 y 8 horas al día. Sin embargo algunos duermen unas 9,5 horas ( los durmientes largos o “long sleeper”)mientras que otros 5,5 horas (durmientes cortos o “short sleeper”). Ambos grupos mantienen igual porcentaje de sueño lento, pero los durmientes largos parece ser que tienen más sueño REM , concentrándose al final de la noche.

Un estudio de E.L.Hartmann ( 1970) encontró diferencias psicológicas entre ambos:

Los durmientes cortos podrían definirse como personas enérgicas, eficientes, ambiciosas, trabajadores incansables, siempre ocupadas, seguras de sí mismas que socialmente destacan por ser hábiles y decisivas, y se declaran satisfechos consigo mismo y de la vida. Pero todo no es positivo, la esperanza de vida de estos dormidores es menor que la de los largos durmientes.

En cambio los durmientes largos corresponden más a personas inconformistas y críticas en temas sociales y políticos, se relacionan con problemas de ansiedad o por mostrar inhibición e incluso ligeramente deprimidos. Poco seguros de sí mismos, de su profesión y en general de su vida. Hay quien apunta a que recurren al sueño para no enfrentarse a una realidad que no les agrada.

Otra diferencia individual importante son los horarios habituales de sueño, relacionado directamente con los ritmos biológicos. Se puede diferenciar las personas que se acuestan temprano y se levantan pronto, denominados matutinos o alondras de aquellos que se acuestan tarde y les cuesta madrugar y activarse por las mañanas, son los vespertinos o búhos. Mientras que a los alondras les cuesta menos madrugar y generalmente son más activos por las mañanas, los búhos tienen mejor rendimiento por las tardes y no les cuesta permanecer despiertos hasta la madrugada. Algunos estudios han puesto de manifiesto que las diferencias podrían justificarse por las distintas curvas de temperatura diurna que presentan ambos tipos, el matutino o alondra alcanza el máximo de temperatura 1 hora antes que el búho o vespertino.

Una última diferencia importante en cuanto al sueño se refiere a los buenos dormidores y los malos dormidores. Los primeros tienen sensación de haber dormido bien, independientemente de las horas dormidas, mientras que los segundos refieren dormir mal, con sueño ligero y fragmentado.

La combinación de estas diferencias individuales en cuanto al sueño habitual puede estar relacionado con situaciones sociales, laborales o familiares. Puesto los horarios de sueño tienen que adaptarse a la realidad laboral, social y familiar . Así tendremos personas que se adaptan bien a un horario laboral que exige madrugar, el prototipo alondra, mientras que el vespertino se sentirá más cómodo en un horario laboral de tarde y probablemente tendrá más vida social.

Se suele relacionar unos hábitos regulares de sueño con la sensación de buena calidad de sueño. Así una buena higiene de sueño podría evitar la aparición de trastornos del sueño . Sin embargo al vivir en sociedad, los ritmos de sueño están marcados tanto por horarios laborales, familiares y sociales que actúan como Zeitgebers, o marcadores externos como por los marcadores internos, la temperatura, niveles hormonales, etc. se produce un complejo fenómeno que al finalmente regirá los horarios de nuestro sueño.

Una última reflexión podría ser……… ¿ dormimos de una determinada manera por ser como somos, o somos de una manera por nuestro horario de sueño?